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 Faris

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Drow
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MensajeTema: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:46 pm

CAPITULO I: La prisionera

- Mantente alerta Koil’Dorath- había advertido la sacerdotisa- pues no sólo te espera sangre allá afuera. Veo algo más, una imagen elusiva, que podría ser la respuesta a tus plegarias.-

Koil’Dorath Val’Sarghress, Qu'el'velguk (asesino drow) de la Casa Lhranen se repetía las palabras de la Yathrin (sacerdotisa de Lloth) una y otra vez. En su mano aún portaba el siniestro puñal con el cual había dado muerte a su objetivo. La misión se había cumplido con éxito. La hechicera personal de la Matrona de Baenre había sido eliminada y con ello debilitada sus defensas. En esos momento, la Legión de las Sombras de la casa Lhranen debían estar dando el golpe de gracia a todos los nobles, guardias y servidores de los Baenre, asesinando cualquier testigo, como si la casa Baenre jamás hubiese existido.

Koil’Dorath fijó su mirada en la criatura que tenía delante. Era tan solo una niña, no tendría más de 5 años, de piel blanca como la leche y un rostro liso, falto de casi cualquier rasgo facial. Solo el pelo alborotado y unos enormes ojos temerosos le daban el aspecto de tener rostro alguno. La criatura estaba desnutrida y se acurrucaba temerosa en un rincón oscuro de la celda en la que estaba contenida, tratando de mantenerse lo mas alejada posible de Koil’Dorath. Su aspecto era lamentable y patético, se notaba que era tratada como a un animal; tenía golpes y heridas marcadas por todo el cuerpo.

- Y como un animal morirá- se dijo el asesino, avanzando unos pasos empuñando su arma en alto. La muchacha cerró los ojos con fuerza, asustada y concentrándome todo lo posible. En ese momento, cambió. Ya no era la muchacha de aspecto lamentable, sino un pequeño infante Drow. Aun vestía las mismas ropas desastrosas, pero todo lo demás había cambiado.

Koil’Dorath retrocedió un paso ante la sorpresa: una changeling. Sin duda un descubrimiento inesperado. No tenía la menor duda de que la criatura iba a ser utilizada como espía para sus enemigos: una jugada rastrera e inteligente. Sin embargo el destino le presentaba la oportunidad de poder utilizarla para la conveniencia de su propia Casa. Esta debía ser la señal de la que hablaba la Yathrin.
Koil’Dorath guardó su arma y se acercó con cuidado, tomó a la criatura en sus brazos, la cual luchó en vano por soltarse, pataleando con todas sus energías, y salió del complejo tan sigilosamente como entró.
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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:47 pm

Capitulo II: La aprendiz

La joven criatura, que no tenía más de 4 años cuando la encontraron, fue adoptada por la Legión de las Sombras y su identidad como Changeling fue rápidamente encubierta. Muy pocos fuera del círculo de asesinos sabía de su autentica naturaleza y así, la pequeña Faris, nombre dado por los elfos Drow a la criatura, fue criada y entrenada como a uno de ellos.
Se le obligaba a utilizar una apariencia de Drow en todo momento, hasta el punto de que a Faris le resultaba casi natural. El entrenamiento no fue fácil, pues a pesar de que para la mayoría de la ciudad ella era una más de ellos, aquellos que sabían la verdad la trataban como a un ser inferior, con dureza y desprecio.

Durante el día recibía la instrucción y el entrenamiento regular de los demás chiquillos, y por las noches era disciplinada rigurosamente en el arte de cambiar formas, las mentiras y el engaño. Y por varios años, la disciplina y el autocontrol formaron parte regular de su vida

Pasaron los años y la niña se convirtió en adolescente. Era fría y silenciosa. En compañía de otros elfos oscuros se comportaba con soltura y respeto, pero en su corazón había sombras mas profundas. Había crecido como una Drow, pero ella seguía sintiéndose diferente, una extranjera.

Por las noches, sola en sus aposentos, se pasaba horas contemplándose desnuda ante un espejo, preguntándose quien era en realidad. Pues con la adolescencia vino un sentimiento de anhelo por descubrir su propia identidad y se preguntaba si ella era realmente ella misma o sólo un títere que sus maestros habían moldeado. Ya no recordaba nada anterior a cuando Koil’Dorath la había encontrado, y a pesar de saber que ella era diferente, una Changeling, jamás había visto a otro de su especie. Y se preguntaba si no habría otros como ella escondidos por allí, adoptando formas e identidades que no eran propias, como parásitos de las demás culturas.

Pasaba tanto tiempo como Drow que temía perder su propia identidad. Cada vez el sentimiento se hacía más fuerte. La rebeldía crecía en su corazón chocando con todo aquello que le habían enseñado. El resultado era que Faris vivía constantemente angustiada con sus fantasmas internos y se sentía demasiado aislada para poder compartirlos con alguien más o pedir consejo. Máscaras, siempre y para todo máscaras; era la forma de vida que había aprendido.

Como asesina se había desarrollado sorprendentemente. Sus habilidades como cambiaforma se habían mantenido en secreto durante todo el tiempo y los constantes años de intrigas políticas habían acabado con la gran mayoría de elfos que sabían la verdad.
Para sus demás compañeros ella era una prodigio pues lograba infiltrarse entre sus enemigos de maneras que ningún otro asesino podía lograr ni entender y rápidamente atrajo la vista de muchas Drow en los círculos de poder que podían hacer buen uso de sus habilidades.
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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:49 pm

CAPITULO III: La Rebelde

Faris ya había alcanzado los 16 años. Habían pasado 10 años de duro entrenamiento y en los últimos dos años había sido asignada a misiones menores. En su mayoría, a pesar de su profesión, eran de infiltración y espionaje y sólo en contadas ocasiones recibía órdenes de asesinar a algún objetivo con las sombrías artes que le habían sido conferidas.
Todo el esfuerzo de la Legión de las Sombras estaba en erradicar cualquier amenaza antes de que fuesen demasiado fuertes. Gracias a eso, la Casa Lhranen había mantenido su regencia por sobre las demás casas nobles. Los Baenre habían sido exterminados por completo de esa ciudad, por lo que no sufrieron mayores represalias cuando la Matrona Lhranen usurpó el dominio de la ciudad. Era la manera despiadada en que los elfos oscuros vivían.
Sin embargo a pesar de que internamente la sociedad era relativamente estable y las intrigas políticas se habían controlado en los últimos años, las amenazas exteriores continuaban y en otras ciudades-naciones Drow aún habían nobles Baenre clamando por una sangrienta venganza.

Faris, quien dentro de la sociedad ajena a la Legión de las Sombras era conocida como Zala’Ess, había sido encomendada en una misión de persecución y ejecución de espías y traidores a la casa Lhranen. No viajaba sola pues la misión suponía un alto grado de dificultad y requería distintos grados de destreza y habilidad para seguirles la pista.
Los traidores habían huido de la ciudad y se dirigían hacia los pasos del norte, mientras que el grupo compuesto por una docena de intrépidos elfos oscuros marchaban tras su pista. Estuvieron siguiéndoles durante casi una semana, siempre a pocos días de la pista, pero cada vez que parecía que les acortaban el paso, los perseguidos parecían poner nueva fuerza a su carrera.
Finalmente, y tras una cruenta batalla, lograron derrotarles y reducirles. Tres de los cinco fugitivos habían muerto en combate y los otros dos serían llevados de vuelta a la ciudad para ser torturados e interrogados.

- ¿Que hay en esa dirección?- preguntó Zala’Ess a uno de sus compañeros mientras tomaban un breve descanso para recuperar las fuerzas tras el combate.

- ¿A través de las cavernas?- preguntó Sil’Siferel al ver la dirección que señalaba el dedo de Zala’Ess- Un largo y peligroso viaje hacia el exterior. Es uno de los distintos pasos hacia el despreciable y repugnante mundo de los mortales y nuestros aborrecibles primos elfos. Espero jamás tener que salir allá afuera y exponerme al sol y toda esa luz.

Faris se quedó en silencio, contemplando la negrura de la caverna que parecía extenderse por kilómetros en un oscuro abismo. Algo en su interior se removió, fue como un hormigueo en su estómago o una picazón en los pies.

- ¿Alguna vez has visto a un Changeling?- preguntó en voz alta sin darse cuenta, absorta en sus pensamiento.

- ¿Un que?- respondió confundida Sil’Siferel. Otros elfos oscuros que estaban por allí cerca, y habían escuchado a la joven, se acercaron curiosos.

Faris tenía un nudo en la garganta. No podía apartar la mirada de la caverna y la empezó a poseer una cierta ansiedad. Internamente tenía una lucha a muerte entre la razón y su instinto, la lealtad y sus propias dudas existenciales.

- ¿Los changelings no son esas bestias cambiaformas?- habló uno de los elfos, Marsharez, un usuario de la magia bastante erudito para su joven edad.

- Ah si- exclamó Sil’Siferel recordando haber leído anteriormente sobre ellas- No, jamás he visto una. Son criaturas del exterior, dudo mucho que se vea alguna aquí abajo.

- Del exterior...- repitió Faris, como hipnotizada por el abismo oscuro que la separaba de aquel mundo.

- ¿Estas bien?- preguntó Sil’Siferel, extrañada por la actitud de la joven a la cual la conocía por ser alguien constantemente despierta y alerta.

- ¡Ni siquiera lo sueñes, Faris!- exclamó imperativamente el líder del grupo, mientras se abría camino entre la decena de elfos oscuros a su mando. Los demás elfos se giraron hacia él al oir que se refería a Zala’Ess por aquel extraño nombre.

Faris se giró a enfrentarlo.

- Tengo que hacerlo, Koil’Dorath. Tu sabes que si.-

- Si tomas ese camino serás una traidora y no duraré en atravesar tu garganta con mi espada. Eres como una hija para mi, y por eso creedme si te digo que te daré muerte personalmente si intentas lo que sea que este pasando ahora por tu cabeza- ambos, tanto Koil’Dorath como Faris tensaron sus músculos, alertas a cualquier movimiento por parte del otro. Koil’Dorath acerco cautelosamente su mano a la empuñadura de la espada, mientras Sil’Siferel anticipando lo que estaba por suceder se acercaba a Faris. Los demás elfos aun estaban algo confundidos, pero en sus mentes comenzaba a aclararse la oscura verdad de la situación.

Todo fue una cuestión de segundos. Koil’Dorath se abalanzó sobre Faris con la mano desarmada para intentar sujetarle, pero ella recurrió a sus poderes de sombra para trasladarse junto a Sil’Siferel, utilizándola como escudo para escapar.

- ¡Tras ella! ¡Que no escape!- gritó Koil’Dorath y los demás elfos de la compañía empezaron la persecución de la traidora.

Ella estaba en desventaja, pues apenas podía ver en la oscuridad de la caverna. En la ciudad, la falta de visión nocturna nunca había sido un impedimento, puesto que eran bien iluminadas gracias a la magia élfica y algunas especies fluorescentes de hongos que se utilizaban como farolas.
Faris tropezó. Detrás de ella sentía los pasos de quienes momentos antes eran sus compañeros. Trató de incorporarse pero apenas podía vislumbrar nada. Entonces vió frente a ella una pequeña y diminuta luz flotando en el aire. Sin ningún otro lugar al cual poder dirigirse, camino hacia la lucecita. Pero era demasiado tarde, los elfos la habían encontrado, sin embargo se frenaron al verla.

¡Cuidado!- gritó Sil’Siferel. Entonces la luz brilló con fuerza y reveló ser solo una pequeña extensión de una monstruosa criatura la cual atraía a sus presas mediante aquella artimaña. Faris tropezó del miedo y trató de darse media vuelta, pero un nuevo apéndice, flexible como una lengua, salió por uno de los orificios del cuerpo de aquella asquerosa monstruosidad apresándola de la cintura. Otros apéndices similares salieron contra los demás elfos, capturando a los más desprevenidos.

Marsharez gritó entonces unas palabras de poder y trazando runas en el aire, disparó una ráfaga de proyectiles mágicos contra la criatura. El dolor causado por el mago hizo que esta soltara a Faris de su presa para lanzarse furiosamente contra su atacante.
Faris se incorporó y siguió corriendo en la oscuridad, mientras el monstruo y los elfos quedaban atrás combatiendo entre sí.

No se detuvo, a pesar de la dificultad que tenía para avanzar en semejante oscuridad, hasta que llego a una enorme cámara subterránea. Estaba llena de hongos gigantes fluorescentes que iluminaban la estancia la cual que se extendía varias decenas de metros hacia arriba. Era como un enorme bosque de luz. Se adentró en el bosque y aguardó oculta, para asegurarse que ya no estaba siendo seguida y recuperar el aliento.
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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:50 pm

CAPITULO IV: La artimaña

Koil’Dorath y Sil’Siferel llegaron a la cámara del bosque de hongos. Caminaban con paso cauteloso, procurando no hacer ruido, sabiendo que en este terreno Faris podía observarlos y que no debía estar muy lejos.
Los demás elfos de la compañía estaban desmembrados, malheridos o atendiendo a aquellos que habían sobrevivido al ataque contra la criatura. Habían debido quedarse atrás y volver al campamento a cuidar de los cautivos traidores.

- Deberíamos separarnos-sugirió Sil’Siferel- abarcaremos más terreno. De todos modos esa sucia arpía no tiene forma de superar nuestras habilidades, aun individualmente. Me sorprende que hayan permitido a alguien tan joven para la misión- dijo escupiendo sus palabras, despreciando a la changeling.

- Estaba siendo probada. Esto se suponía que fuese un ejercicio más para su aprendizaje- explicó Koil’Dorath, aunque sus palabras mas bien buscaban justificarse.

- ¿Cuál es el alcance de su poder?-

- Cambia su aspecto a voluntad. Podría aparentar ser cualquiera…-

- Así es como esa inmunda lo hacía…- dijo en voz alta Sil’Siferel, evidenciando sus celos por la increíble habilidad de Faris para el espionaje.

- Tranquila, tiene limitaciones. No podría cambiar sus ropas.-

- Quieres decir que si nos separáramos no podría engañarnos transformándose en uno de nosotros.-

- No, nuestros uniformes la delatarían.- en ese momento Sil’Siferel se detuvo. Koil’Dorath se mantuvo en silencio tratando de agudizar el oido- ¿Qué ocurre?

- Estoy segura de que oí a esa sucia rata en aquella dirección- dijo señalando hacia un sentido del bosque- Yo iré por allí, así podrás emboscarla si intenta huir por ese otro lado.-

- ¡No! Ella es mía- se opuso el elfo- tu irás por el otro lado.

- Pero Señor…-

- He dicho. Si me desafías te mataré a ti también- el elfo oscuro sacó su arma y deslizándose como una sombra siguió en la dirección que Sil’Siferel le había señalado. La elfa se fue entonces por la otra dirección.

Koil’Dorath caminó un buen tramo tratando de encontrar el rastro que su subordinada le había indicado, pero era imposible. Ella debía haber cometido un error, pues por ese sendero no había pasado nadie. A menos, que en realidad ella fuese… pero no, era imposible. Habían estado juntos en todo momento. Aun si Faris hubiese logrado derrotar a alguien de la categoría de Sil’Siferel, no había tenido la oportunidad. El elfo se estaba volviendo paranoico. Siguió caminando.
Entonces escuchó los pasos de alguien acercarse. Se escondió detrás del tronco de un hongo y cuando su presa estuvo lo bastante cerca saltó sobre ella. Solo su experticia logró impedir que la hoja de su arma no atravesara a Sil’Siferel.

- No hay rastro de ella, Señor-

- ¡Imposible!- exclamó el elfo- No es tan hábil, no pudo habernos eludido de esa manera.

- ¿Debería ir a buscar a los demás?-

- Tonterías, es un desperdicio. Habrá escapado para cuando vuelvas. No, debemos acabar con esto ahora-

En ese preciso momento un leve ruido delató una presencia cercana. Koil’Dorath, quien para ese momento estaba desquiciado por encontrar a la escurridiza Faris salió persiguiendo el origen de ese ruido, dejando a Sil’Siferel atrás.

- Alto, Señor, soy yo- dijo Sil’Siferel cuando Koil’Dorath llegó ante ella, la fuente del ruido.

- Buen intento Faris, pero no puedes engañarme con un truco tan sencillo-

- Pero Señor, ¿que esta diciendo?, yo…-

- ¡Silencio impostora! Después de todo lo que yo he hecho por ti, ¿me lo retribuyes con tu traición? ¡Pagarás caro tu insulto!-

- Por favor,Señor, escucheme, yo…-

- Faris, detente. ¿Acaso crees realmente que no preveíamos una rebelión por tu parte? Puedes ser una excelente cambiaformas y actuar como una autentica Drow, pero tus sentimientos te delataban. Todo el Consejo de la Legión temía una acción estúpida de tu parte. Después de todo, no eres una autentica Drow. Sigues siendo una inmunda criatura del mundo exterior.

Sil’Siferel guardó silencio, enojada de frustración.

- Verás, Faris- prosiguió Koil’Dorath- hace ya tiempo que sospechábamos de tu eminente rebelión. Tus constantes preguntas, tus escapadas meditativas nocturnas, el constante estado de tensión. Todas señales de tu llegada a la adolescencia y tu necesidad natural por respuestas. No sólo tu cuerpo a madurado sino que también tu mente, pero no de la manera que el Consejo esperaba. Siempre, desde que te encontre en la casa de los Baenre pensé que serías la herramienta clave para controlar a las demás casas. Eras el engranaje faltante que los Baenre astutamente habían planeado. Pero parece que no fuimos lo suficientemente duros contigo. Es por eso que decidimos proveerte de una falsa sensación de libertad y analizar tus acciones.

- ¿Como podías saber que no era Sil’Siferel?- la voz de la elfa se había vuelto serio y sus ojos miraban a quien alguna vez había considerado su padre de manera fría y asesina.

- Los uniformes. Aunque aparentemente similares, pusimos deliberadamente ciertas marcas en ellos para distinguirte del resto de la tropa. Nuestros enemigos jamás sabrían la diferencia, pero nosotros si- Koil’Dorath sonrió satisfecho, mientras Faris, en la forma de Sil’Siferel apretaba los dientes.

Koil’Dorath la atacó, pero Faris se largó a la huida. Corrían a través del bosque de hongos a gran velocidad, sorteando toda clase de obstáculos con mucha destreza. Koil’Dorath estaba sorprendido, no esperaba que Faris se hubiese vuelto tan hábil. Sencillamente estaba a otro nivel, jamás hubiese esperado una resistencia semejante de su parte. Inclusive a él le estaba costando trabajo atraparla cuando en cualquier otra ocasión el hubiera pensado que se trataba de un juego de niños.

Recurriendo a sus sombrías artes, unos tentáculos oscuros sujetaron a la joven del cuello, hiriéndola y haciéndola retroceder, permitiendo que el elfo le diera alcance y la hiera con su cuchillo largo drow.

- Ya estas vencida Faris. Este cuchillo estaba envenenado. La dosis es letal y perecerás en cuestión de un par de horas de intensa agonía. Corre si puedes, quizás aún alcances a ver la luz del sol que tanto anhelas. Que sea mi regalo final como padre.-
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:52 pm

CAPITULO V: La verdadera artimaña

Mientras tanto Sil’Siferel no había seguido a Koil’Dorath ni había vuelto al campamento. En cambio había continuado caminando por el bosque de hongos hasta llegar a los pies de un risco, el cual ascendió hasta llegar a una grieta. Más adentro, en lo profundo de esa oscura grieta había una escalera tallada en la piedra. Una ruta antigua y secreta que daba al exterior.
Sil’Siferel se sentó en el peldaño de la escalera y esperó hasta quedarse dormida por el cansancio.

La despertó un ruido que venía del camino que ella había seguido. Se devolvió hasta encontrar a una segunda Sil’Siferel herida, con el brazo cubierto de venas negras que parecían extenderse desde la herida del arma hasta el resto de su cuerpo, como raíces siniestras que anunciaban su muerte.

- Perdóname- dijo la herida- no pude lograrlo, Faris.





Koil’Dorath llegaba en ese momento al campamento.

- ¿Donde esta Sil’Siferel?- preguntó el líder.

- No ha vuelto. Pensábamos que estaba con usted- respondió uno de los elfos.

- No, debería haber vuelto cuando… Oh no. No, no, no puede ser- el cerebro del elfo funcionaba a prisa, mientras se paseaba de un lado al otro del campamento hablando en voz alta- No podía ser ella, no podía ser ella. No tenía forma de tener el uniforme. Siempre estuvo conmigo… siempre estuvo conmigo… salvo cuando nos separamos para buscar el rastro que ELLA sugirió. Nos separamos… si. Y no hubo rastro alguno, pero luego estaba ella allí… solo que ya no era Sil’Siferel. ¡Las muy putas cambiaron de uniforme! Entonces a quien seguí después no era a Faris, era la autentica Sil’Siferel. Eso explica su habilidad para eludirme. Maldición, maldición, maldición.-

- ¿Qué ocurre jefe?- preguntó el elfo al ver a Koil’Dorath delirando como un demente.

- ¡Cállate!- su orden fue acompañada de un golpe limpio de su arma que atravesó la garganta del lacayo, el cual ya había muerto antes de caer al suelo-
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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:52 pm

CAPITULO VI: Libertad

Faris, quien ahora tenía su cuerpo élfico de Zala’Ess, sostenía el cuerpo agonizante de Sil’Siferel entre sus brazos, mientras la elfa oscura era consumida por el mortal veneno. “Perdoname” repetía una y otra vez, mientras las lagrimas corrían por sus mejillas que ya estaban casi completamente cubiertas por las vetas negras.

- No me dejes por favor- suplicaba Faris entre susurros ahogados por un silencioso llanto- Te necesito…

- No te preocupes por mí. Estarás bien allá afuera- intentaba calmarla Sil’Siferel- Yo no habría podido seguirte. Demasiada luz para una piel tan hermosa como la mía- trató de bromear, pero reírse le causaba más dolor.

No hubo más lágrimas ni más palabras de despedida y consuelo. Solo se quedaron allí en silencio en la oscuridad abrazadas una a la otra hasta que la vida de Sil’Siferel se desvaneció en un suspiro. Faris la dejó a un lado y la cubrió con piedras con la esperanza de que no fuese encontrada por alguna criatura y su cuerpo resultara cruelmente mutilado.

Se quedó un momento más a su lado. Incapaz de dejar a atrás a quien por mucho tiempo había sido su amante secreta. La única persona con quien había logrado una conexión profunda y emocional en toda esa cruel ciudad de elfos oscuros. Una joya brillante en medio de una ciudad consumida por el odio.
Durante mucho tiempo había tenido que guardar su relación en el más absoluto secreto, temiendo la reacción y la desaprobación de la Legión de las Sombras y la propia Matrona de la Casa Lhranen y sus Sacerdotisas de Lloth.

Ahora esa etapa de su vida había terminado. Faris se arrodilló en la tumba improvisada y besó una de las rocas- Adiós amor mío- y se fue sin mirar atrás. Mientras subía los peldaños de piedra, rememoró mentalmente todos aquellos capítulos de su vida que habían sido importantes para ella. Como había pasado de ser una joven prisionera a convertirse en una asesina Drow para la respetable y noble Casa Lhranen. Pensó en Sil’Siferel, su amante secreta que le había ayudado a conservar la cordura y no ahogarse en sus propias sombras. Cada recuerdo la llenaba de nostalgia y, en cierto modo, satisfacción.

Los Drow eran una raza sorprendente y le habían enseñado bien. Había logrado ver a través de las maquinaciones del Consejo y planear su propia huida. Cierto, su amante había muerto, pero la semilla de maldad que albergaba en su corazón producto de la crianza con los elfos oscuros rápidamente estaban sanando la herida y enfocando su mente en su próximo objetivo. A cada paso, cada peldaño, los recuerdos se sentían mas lejanos y podía sentir un nuevo aire llenar sus pulmones.

Al fin, libertad.
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MensajeTema: Re: Faris   Mar Feb 09, 2010 11:53 pm

Una vez que Faris alcanzó la superficie vagó por un tiempo sin un rumbo determinado. Al principio tuvo que adaptarse a vivir con el único disfraz que poseía y sabía interpretar, pero con el pasar de las semanas, el contacto con otras culturas y su entendimiento del mundo exterior logró encontrar otras formas para asumir. Aun así su favorita seguía siendo Zala’Ess, aun más que su propia forma natural.

Pronto se vio en la necesidad de buscarse una forma para ganarse la vida por lo que preguntando le dieron las indicaciones para ir a la gran ciudad mas cercana. Pero los sucesos que allí ocurrirían forman parte de otra historia que aun está por contarse.


FIN?






Bueno, con esto termino la historia de Faris. Debo decir que me entretuve mucho escribiendola, por lo que no lamento mucho la extensión lograda aunque soy completamente conciente de que me anduve excediendo un poco. Espero que al menos haya sido algo entretenido de leer para ustedes.
El giro final que hice con Sil’Siferel se me ocurrió después mientras Faris descansaba en el bosque de hongos. No estaba muy seguro de como lo haría para hacerla escapar de un asesino experimentado como Koil’Dorath, por lo que la única forma posible (aparte de la suerte) fue que tuviese una ayuda extra. Además estaba convencido de que el escape debía lograrse mediante la habilidad de disfraz de Faris, pues era lo único a lo que Koil’Dorath no estaba acostumbrado.

Bueno, no me extenderé mas. Acepto críticas y sugerencias por la historia.
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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Miér Feb 10, 2010 12:08 am

Faris en su forma de Zala’Ess:

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Drow
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MensajeTema: Re: Faris   Miér Feb 10, 2010 7:30 am

Otra imagen de Zala'Ess:

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Maxmetal
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MensajeTema: Re: Faris   Jue Feb 11, 2010 7:08 pm

bravo drow, que historia man

muy buena la resolucion del capitulo 5

y ademas lesbiana salio la cabra xD

jajaja

que hot la primera imagen de Faris, que se cuide de mi semielfo, que ese va a por todas xD

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